AUSTRA O EL DIAMANTE NEGRO DEL POP

por deberes y privilegios

Austra vienen de Toronto, Canadá. Está formado por la carismática Katie Stelmanis, que ya había publicado un disco en solitario, su antigua compañera en Galaxy, la batería Maya Postepski, vinculada también a otro de los proyectos más interesantes y fascinantes de la escena canadiense, Trust, el bajista Dorian Wolf y las coristas Sari y Romy Lightman. Todos ellos se juntaron en 2009 para dar a luz, dos años después, a uno de los discos más maravillosos y bellos de los últimos años. ‘Feel It Break’ es una obra oscura y exquisita, pero pop y accesible que les ha valido colocarse en el punto de mira de medio mundo.

La épica ‘Darken Her Horse’ abre un disco en el que se suceden los hits de una forma poco habitual en la maraña de información de la actualidad. Con un discurso personalísimo y con la prodigiosa voz de Stelmanis y las juguetonas armonías vocales de las hermanas Lightman van sonando el single ‘Lose it’, la angustiosa pero colorista The Future’ y ‘Beat And The Pulse’, posiblemente mi tema menos favorito del álbum, a pesar de haber sido single y ser una de las canciones con mayor éxito del disco. Le sucede ‘Spellwork’ , una joya ya del dark electro en la que Katie vuelve a demostrar su enorme capacidad de sobrecoger con un idioma extraño y antiguo, al borde de lo desconocido. Fascinantes sintetizadores de nuevo al servicio de grandes canciones, y nunca al revés.

 

The Choke’ es un Grower que crece con las escuchas, y ‘Hate Crime’ , quizás el tema más flojo del disco nos da paso al gran tema del álbum, la enorme ‘The Villain’, inexplicablemente descartada como single y una de las canciones del 2011. La pieza te arrastra con su bellísima melodía vocal, su base rompepistas y un epílogo que te eleva a diez mil metros como en un viaje a través del cielo observando la tierra desde las alturas. Vienen después otra de mis favoritas, ‘Shoot The Water’ con su aire folk balcánico y la deliciosa ‘The Noise’. ‘The beast’ cierra el disco en forma de estremecedora balada hipnótica con Katie a solas al piano, confirmando desde ya el nacimiento de uno de los proyectos más increíbles de la actualidad, no tanto ya por su novedad, sino por el empeño de componer canciones enormes y una creatividad desbordante rendida al servicio del pop con mayúsculas y no al vano deseo de innovar a toda costa coartando la emoción como cientos de compañeros de su generación.

 

Por Víctor Algora

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