10 CANCIONES PARA TIEMPOS DE RECORTES (PARTE 1)

por deberes y privilegios

Son tiempos difíciles. Las redes sociales arden, la calle se llena de protestas y media España pide la cabeza de Rajoy y amigos. Creemos necesario poner una banda sonora a esta situación con canciones que ni los propios autores imaginaron que podrían tener una doble lectura. Y es que no solo de cantautores vive la canción protesta…

En 1986 la situación económica en España no era especialmente brillante. Olé Olé con Marta Sánchez al frente, siempre atentos a las verdaderas preocupaciones de los ciudadanos parieron un disco plagado de lemas contra  las injusticias sociales. Los caballeros las prefieren rubias, lejos de ser un disco facilón, contenía canciones como Bailando sin salir de casa, en la que reflejan la problemática de los jóvenes ante la falta de dinero para tomarse unas copas en la disco, o Ansiedad, en la que Marta habla del insomnio y los delirios (“siento tu risa en cualquier lugar”) provocados por la inestabilidad laboral. Nos quedamos con No me mientas más, un alegato a favor de la verdad ante las constantes mentiras del gobierno.

 

Nacho Cano, superado su paso por Mecano y sus viajes místicos a la India, compone en 1996 El lado femenino, un disco incomprendido para la época que no solo nos habla de la pobreza que vio en sus visitas a países lejanos. Vivimos siempre juntos vaticinaba la situación de los jóvenes españoles, que ante la falta de trabajo tienen que vivir con los padres más de lo que ellos desearían. Frases como “vivimos siempre juntos y moriremos juntos, allá donde vayamos seguirán nuestros asuntos” aún hoy nos ponen los pelos de punta.

 

Cómplices era el grupo de Teo Cardalda en el que María Monsonis tocaba la pandereta. Pusieron la banda sonora a los más románticos en la década de los noventa pero pocos entendieron el verdadero calada de algunas de sus canciones. Nada es para siempre, lejos de ser una canción ñoña, nos habla de los desahucios que protagonizan la portada de todos los periódicos de unos años a esta parte. Se ve claramente en frases como “esquivaste a los coches que eran como balas grises” (en referencia a la pasma) o “y aquí estoy como un perro sin amo viviendo en las calles

 

Antes de viajar a Nueva York y hacerse amiga de los Sonic Youth, Christina Rosenvinge tenía un grupo con Álex de la Nuez que era la delicia de los adolescentes a finales de los ochenta. Canciones bobas y melodías pegadizas era lo que pedía el mercado pero Christina no podía evitar introducir su vena más comprometida aunque fuera en canciones de relleno de sus discos. Así nos encontramos con Mi Revolución, en la que la cantante nos habla de que está cansada pero no sabe por dónde empezar. Desde aquí apostamos por este tema como himno en las próximas asambleas del 15M.

 

La siguiente canción habla por sí sola. Mónica Naranjo se vuelve (más) loca y, de paso, nos deja sordos ante la decadencia del viejo continente y la ruptura total del euro. “La decadencia, la solución final. Entre las mil banderas, cruces y calaveras, símbolos de quimeras, te perdí“. El videoclip no es precisamente austero y se convierte en el Marina D’or de la música porque no le falta de nada…

 

Continuará

Por Fran Martiáñez

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